Engranes: Uno de Tres

Por días, con mucho esfuerzo e impaciencia me encontraba en la carretera, desde hace meses tenía ganas de salir de viaje, sentir el frío en los cristales, el sol que llega a hastiar al estar sentado en la misma posición, ver el paisaje como cambia, como quisieras almacenar todo lo que captan tus ojos en imágenes  que resultan, en esta ocasión, efímeras y vulnerables al olvido de mi mente. Y ahí iba en una Van hacia la Ciudad de México, al Maquinaria Festival 2012, en su segundo día de emisión.

Para ser mi primera vez en Viaje en Van fue satisfactorio, en todo el trayecto que llegamos y las excesivas paradas al baño (opino yo). Un poco modorros por viajar fuimos a una plaza, en la parte norte de una ciudad que nunca dejaré de encontrar algo nuevo y que siempre me resulta tan melancólica y con un terrible olor a caño en todas partes. Comíamos todos para estar con energías para el evento, cada quién por su lado, varios iban en parejas, otros (incluyéndome a mí) comíamos solos en una mesa. Con eso de tener que matar tiempo y mi habilidad de comer tan rápido, no supe que hacer por tantos minutos. Me limitaba a revisar cosas en Internet desde mi celular o veía la gente pasar, gente atractiva pasando de vez en cuando y muchos hombres de construcción. Me llegué a sentir un poco mal por mi mismo al no interactuar con mis compañeros de viaje.

Subimos a la Van con la misión de comprar chucherías antes que nos permitieran el acceso al estacionamiento, y, al parecer, la comida nos levantó los animo y ya, mínimo cruzamos palabras, lo que significaba que íbamos a pasar mejor el rato. Como costumbre y deleite, pasé por los puestos que siempre se colocan fuera de los recintos, que por cierto, el lugar se veía enorme desde afuera, una caja negra e imponente en una avenida que no tenía negocios, ni casas. Mis adquisiciones fueron buenas y al esperar a todo el grupo, ingresamos al estacionamiento y fuimos a hacer fila, claro, previamente nos entregaban nuestro boleto tan esperado.

Esperando en la fila platicamos un poco varios de los de la Van, sobre música, conciertos, nosotros y pendejada y media, hablábamos de cada cosa que pasaba y también de la gente caracterizada que obviamente se esperaba para la ocasión. Al dar las 16:30 hrs, se abrieron las puertas e ingresamos, yo y otro del viaje tuvimos la estúpida necesidad de ir al baño por lo que seguimos corriendo a nuestra sección del concierto, bajando elegantemente por un elevador.

Al esperar más tiempo en el pequeño grupo de gente que había llegado, comenzó la primera banda: Apolo. A estos chavos ya los había escuchado y visto un video de ellos en Telehit y sinceramente los sentí tan aparte de los grupos que asistirían al evento, que, como esperé no les fue nada bien. Con un sonido reminiscente a los 70's y The Mars Volta, como una pseudo apariencia del vocalista de Robert Plant, fueron abucheados y castrados por la gente de una manera bien culera. Su sonido no era malo, sólo estaban en el lugar equivocado y cómo dijo un chavo de la Van: "cuando vi que le golpeo en la panza el cubito de hielo al vocalista, supe que esto se iba a poner feo". Y sí, efectivamente, le aventaban cuanto podían a el vocalista y la banda, evadía chido, le reconozco y con una simpatía forzada porque no le quedaba de otra, nos agradecía el que estuviéramos ahí. Claro le gritaban más cosas culeras.

A duras penas lograron salir y me parece que como papel de teloneros, fueron más perjudiciales que la espera en sí, la gente ya se había calentado y puesto enojada y se movía pendeja y dolorosamente en los preparativos para la siguiente banda. Y así fue por una media hora, pero apenas comenzaba el evento...

Apolo, sí sentí feo por ellos
Abucheados pero algo en mi me dice que no es la primera vez


Comentarios