Desde hace días me dio la sensación que mi vida se ha vuelto mucho un programa de televisión, coincidentemente desde que voy a sesión pero hace todo interesante. En este mes han pasado tantas cosas tan atípicas, tanto como las personas alrededor de mí y sobre todo a mí.
Por fin he terminado mi tesis y es un gran alivio, ahora falta el molesto papeleo; tengo una laptop nueva desde donde les escribo esta entrada; tengo una mascota nueva: un pequeño erizo que le enseño a amar; estoy en esa crisis de ahora que haré. Es decir, me gusta dar clases como maestro de alemán pero necesito empezar a ver algo más de lo que estudié y además todo da señales en que vivimos en tiempos de la supervivencia del más apto, que tengo que ponerme al tanto para ver que puedo lograr pero sí, está perro y hay mucha gente bastante despiadada.
También he pensado en mucha gente en particular, asuntos inconclusos y otros que están por verse. Estoy contento con las personas que igual me he topado de antes que a pesar de todo logran salir adelante, y también, tengo el presentimiento que ocurrirán cosas nuevas que pintarán para algo chido.
Todo es diferente ahora, ya no somos universitarios, nos estamos incursionando en el mundo adulto, y me pregunto si soy un niño aún o si soy un hombre. Preguntas difíciles pero el tiempo es arena y se va. Nos vamos desvaneciendo y volviéndonos parte de esta ciudad, de sus paredes y sus ruinas, olvidando que podemos ser algo más.
Por fin he terminado mi tesis y es un gran alivio, ahora falta el molesto papeleo; tengo una laptop nueva desde donde les escribo esta entrada; tengo una mascota nueva: un pequeño erizo que le enseño a amar; estoy en esa crisis de ahora que haré. Es decir, me gusta dar clases como maestro de alemán pero necesito empezar a ver algo más de lo que estudié y además todo da señales en que vivimos en tiempos de la supervivencia del más apto, que tengo que ponerme al tanto para ver que puedo lograr pero sí, está perro y hay mucha gente bastante despiadada.
También he pensado en mucha gente en particular, asuntos inconclusos y otros que están por verse. Estoy contento con las personas que igual me he topado de antes que a pesar de todo logran salir adelante, y también, tengo el presentimiento que ocurrirán cosas nuevas que pintarán para algo chido.
Todo es diferente ahora, ya no somos universitarios, nos estamos incursionando en el mundo adulto, y me pregunto si soy un niño aún o si soy un hombre. Preguntas difíciles pero el tiempo es arena y se va. Nos vamos desvaneciendo y volviéndonos parte de esta ciudad, de sus paredes y sus ruinas, olvidando que podemos ser algo más.
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