Parte de la segunda mitad del año pasado me había mentalizado y había indagado en libros para poder realizar una revancha con la facultad de Artes e intentar presentar en fotografía como lo hice en en 2008. Para mi sorpresa y por la chafa actualización del sitio web de la UV, no me había percatado cómo había cambiado (¡DEMASIADO!) el examen práctico. Ni con mayor experiencia, ni una psíque ni situación económica medio equilibradas fueron suficiente para las demandas de una prueba a mi parecer muy basada en el poder adquisitivo que no daba el talle. Había varios planes trazados por este plan A, pero las cosas se voltearon en mi contra.
¿Ahora qué? En estos días ronda demasiado en mi cabeza esa pregunta, junto con las complicaciones que será ir al Vive Latino este jueves 27, pero evitando prolegómeno, me siento muy a la deriva de si seguir en mi trabajo actual, dónde buscar algo más remunerante o lo que sea que sigue. Lo único que sé es que tengo que ir por la línea del Plan B, que contempla un poco dejar el nido, aunque falta el cómo, pero es tiempo de actuar porque el mundo es cruel y también siento que debe de haber más que esto.
Siempre creí que al crecer podría encajar por fin, ya que siempre he sido raro. Pero he descubierto a mis 23 años que no es así, sigo siendo un raro, contento porque a pesar de todo no es tan malo, la gente te llega a aceptar pero al volver a caja es la misma gente, que no importa lo que hagas o aprendas, siempre estarán encasillados en las mismas costumbres y miserias.
Deseo mi propio espacio, esta pecera es muy pequeña, necesito varios instrumentos y no tengo tanto miedo de estar por mi cuenta, muchas veces las condiciones son de miseria como si viviera solo.
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