Desde hace mucho tiempo he escuchado mayormente música en inglés no por que es "más refinada" sino porque cuando estudié el idioma yo quería saber más y buscar palabras nuevas; por esa razón, en cierta forma, descuidé en prestarle atención a bandas nacionales. Con el tiempo, amigos y la televisión varias cosas se me fueron pegando, pero un grupo que llamó mucho mi atención fue el peculiar y fugaz Porter. Amado mucho y odiado otro tanto.
El 2005 fue ese año en que fue el inicio de la invasión de la etiqueta de "bandas indie" que se movió de manera paralela con ese boom del Emo y Post-Punk Revival. Un fenómeno que venía desde Guadalajara germinó lentamente para traer algo diferente dentro de esa tarjeta de presentación de rock independiente; Porter, que utilizaba muchos elementos de neo psicodelia, juguetes viejos y visiones dulcemente demenciales conquistaron arduamente con el poder de la difusión de Reactor y Telehit y convirtieron su EP debut: Donde los ponys pastan, en un disco muy solicitado hace 10 años.
Me apabulla el hecho que haya pasado el fenómeno de Porter hace ya una década así como lo lejano que parece el hecho que haya tenido yo 15 años. De una banda inusual que gustó a tantos por temas como la icónica canción "Espiral", el sueño tierno con motivos aterradores estilo Hora de aventura de "Daphne" y mi favorito "Bipolar". Porter, una banda con un repertorio de 7 canciones logró captar los ojos de muchos que en consecuencia los ayudó a poder ingresar a los carteles del Vive Latino y Coachella en 2007 y 2008 respectivamente.
El resto fue historia, el álbum de Atemahwake, proyectos alternos y un regreso con un vocalista diferente. Aún así, Porter tenía potencial de ser una de las bandas mexicanas más grandes, simplemente habían llegado a un punto donde ya no era divertido y se fueron a perder en la oscuridad del cielo, como una estrella fugaz.
El 2005 fue ese año en que fue el inicio de la invasión de la etiqueta de "bandas indie" que se movió de manera paralela con ese boom del Emo y Post-Punk Revival. Un fenómeno que venía desde Guadalajara germinó lentamente para traer algo diferente dentro de esa tarjeta de presentación de rock independiente; Porter, que utilizaba muchos elementos de neo psicodelia, juguetes viejos y visiones dulcemente demenciales conquistaron arduamente con el poder de la difusión de Reactor y Telehit y convirtieron su EP debut: Donde los ponys pastan, en un disco muy solicitado hace 10 años.
Me apabulla el hecho que haya pasado el fenómeno de Porter hace ya una década así como lo lejano que parece el hecho que haya tenido yo 15 años. De una banda inusual que gustó a tantos por temas como la icónica canción "Espiral", el sueño tierno con motivos aterradores estilo Hora de aventura de "Daphne" y mi favorito "Bipolar". Porter, una banda con un repertorio de 7 canciones logró captar los ojos de muchos que en consecuencia los ayudó a poder ingresar a los carteles del Vive Latino y Coachella en 2007 y 2008 respectivamente.
El resto fue historia, el álbum de Atemahwake, proyectos alternos y un regreso con un vocalista diferente. Aún así, Porter tenía potencial de ser una de las bandas mexicanas más grandes, simplemente habían llegado a un punto donde ya no era divertido y se fueron a perder en la oscuridad del cielo, como una estrella fugaz.
"Perdón que ya no aguante tu partida pero es la perra soledad"
Comentarios
Publicar un comentario