Para escapar de volverse una versión despintada de él mismo, un muerto como Marc Borlan o el siguiente Gary Glitter o Elton John, el británico decidió intentar la música soul muy a su estilo. Lo primero que hizo fue escapar de Inglaterra para grabar en Estados Unidos y abrazar la música negra con la que estaba obsesionado en aquel entonces. El proceso fue muy atípico para los músicos que formaron parte de la grabación para resultados muy satisfactorios.
El álbum da la impresión de ser una banda sonora de una película setentera. Es un disco muy cálido y extrañamente sensual de una manera suave como para escucharlo en una noche primaveral. Se destacan mucho canciones como "Young americans", "Win", "Fascination" y por supuesto "Fame".
No es el mejor disco de Bowie a mi parecer, por la falta de peligro, pero le sirvió para redimirse y no convertirse en una caricatura de él mismo; y le deparó un camino misterioso en su carrera que lo llevaría a una estación desconocida.

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