El hombre más pálido que he visto


Entre los comentarios más graciosos que me he enterado en la grabación de Young Americans (1975), fue del guitarrista Carlos Alomar que dijo que cuando vio a David Bowie en persona por primera vez, nunca había visto a un hombre tan pálido, casi transparente corrige él. Un joven Bowie de 27 años se había agotado de su imagen de glam rock con su último proyecto de inspiración orwelliana (Diamond dogs); muchos describían su apariencia de un perro hambriento -irónicamente- con pelo rojo, y seguir más en el teatro de la brillantina y sombras de colores lo iba a consumir por completo.

Para escapar de volverse una versión despintada de él mismo, un muerto como Marc Borlan o el siguiente Gary Glitter o Elton John, el británico decidió intentar la música soul muy a su estilo. Lo primero que hizo fue escapar de Inglaterra para grabar en Estados Unidos y abrazar la música negra con la que estaba obsesionado en aquel entonces. El proceso fue muy atípico para los músicos que formaron parte  de la grabación para resultados muy satisfactorios.

El álbum da la impresión de ser una banda sonora de una película setentera. Es un disco muy cálido y extrañamente sensual de una manera suave como para escucharlo en una noche primaveral. Se destacan mucho canciones como "Young americans", "Win", "Fascination" y por supuesto "Fame".

No es el mejor disco de Bowie a mi parecer, por la falta de peligro, pero le sirvió para redimirse y no convertirse en una caricatura de él mismo; y le deparó un camino misterioso en su carrera que lo llevaría a una estación desconocida.


Comentarios