La primera vez que escuché a Björk fue en la fiesta de quinceaños de mi mejor amiga, fue en su casa, no en un salón, no había un vestido con crinolina, no había chambelanes, pero sí había un rico pastel que nos arrojamos pedazos los unos contra los otros como película gringa. Como el internet y la tecnología aún no estaban a la vanguardia para darle ambiente a tu fiesta, lo que se hacía era tener una colección de discos quemados de canciones que tenías que descargar por eones repletas de virus y había mucho, desde los hits pop del momento, la onda indie de grupos con "The" al principio de su nombre, oldies en español y esos temas indispensables de las bodas.
Y algo que recuerdo mucho es que una chica de la fiesta dijo: "Oye Luisa, ¿No tienes algo de Björk?". Luisa puso un CD y a pesar que era una grabadora pequeña se escuchó con una fuerza muy grande "Army of me", esos beats industriales me hacían pensar en un calabozo ancho y oscuro en los que caían unas cuantas gotas de agua y la voz, que fue simplemente extraña, pensaba en una mujer cubierta de pies a cabeza por cuero, metal y cadenas. Aunque rompía un poco con el ambiente de la fiesta, a mí me gustó mucho.
Fue una gran fiesta y honestamente sin Luisa no me hubiera interesado jamás el rock alternativo y me hubiese perdido de esa hada islandesa y ese tema, que se desprende de un gran álbum que ocurrió diez años antes de esa fiesta.
Mientras yo apenas salía del jardín de niños en 1995, Björk había gestado la secuela de su álbum Debut, que realmente es el paso siguiente de muchas cosas. Es lo que seguía de industrial, lo que seguía de trip-hop, lo que seguía de jazz, ambient,dance, pop, etc. Además que era lo que seguía de su experiencia de establecerse en Londres.
El álbum tiene tantos tintes urbanos como en "Modern things", "Enjoy" que demuestran que esta ciudad ya no le es ajena a Björk, pero tampoco olvida esa ingenuidad que es muy bella y un tanto psicótica como en "You've been flirting again", "Cover me".
Y además del sonido del disco que va desde lo movido hasta casi el silencio, lo visual fue un salto aún mayor. Ningún video musical decepciona de esta época de Björk y son tan ricos visuales como los dirigidos por Michael Gondry ("Army of me", "Isobel", "Hyperballad"); el musical de Spike Jonze ("It's oh so quiet"); Björk en el universo de Ren & Stimpy por John Kricfulasi ("I miss you") y un fluorescente reencuentro con su ex-novio, el director Stéphane Sednaoui ("Possibly maybe").
Post es un disco lleno de colores que ha sobrevivido bien el paso del tiempo; personalmente mi segundo favorito. Me pregunto si algún adolescente en alguna fiesta este año escuchará alguna canción de ella por primera vez así como fue en mi caso.



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