Como muchas ya saben, ya no estoy en Xalapa, desde hace dos semanas que estoy albergado en la católica apostólica y romana Puebla. Es muy raro porque nunca imaginé que fuera el escenario para mi incursión de este fenómeno agridulce que muchos llaman independencia; después de vivir 25 años en el mismo lugar, pareciera que cósmicamente se acomodó todo para que esté donde estoy ahora. Y sigo sin creer lo veloz que ha suscitado todo
Regresiones inesperadas
Definitivamente Puebla es muy diferente a Xalapa, el ritmo, clima la infraestructura, la gente y su psiquismo, son cosas en la que estoy comenzando a acostumbrar. En las dos semana que llevo allá ha sido toda una regresión inesperada. Desde que mis tíos generosamente me apoyaron dándome asilo en su hogar, tengo una sensación como de haber aterrizado en otra dimensión. Su casa me recordó en exceso a las cosas y lugares de mis primeros años de infancia, los muebles e incluso objetos de cocina y decorativos, y como en el hogar de una joven pareja y su hijo comenzaban su historia en la calle Úrsulo Galván. También algo muy curioso es como mi familia de acá tiene más cosas en común que es mi familia inmediata. Mis tíos son profesores, les gusta la fotografía y además tienen un hijo que está en Alemania, tiene un cuarto con cosas con las que yo lo llenaría como libros y discos. Simplemente es casi surrealista.
Durante diez días, fue muy lindo sentir el afecto y el cariño de personas, que sinceramente no nos conocíamos, mas sólo estar conscientes de nuestra vinculación. Fue para mí inconmesurablemente amable como mi tío me ayudó a buscar departamento, como en la tarde o la noche me quedaba platicando con mi tía, preguntarme si todo estaba bien y enseñándome como desplazarme en la ciudad. Y por encima de todo, fue muy conmovedor recordar la sensación como de tener otra vez dos papás. Ya van seis años que mi madre está fallecida, pero fue hermoso estas dos semanas poder recordar esas pequeñas cosas que hacen las mamás que te hacen sentir querido y que uno en su momento no nota. Estoy increíblemente agradecido y conmovido. Pero como fue igual salir de Xalapa, también tenía que dejar a mis tíos para lograr eso de la independencia.
La cajita de cartón
Afortunadamente, por fin encontré un buen departamento, tiene muchas facilidades, como que está a 15 minutos caminando de mi trabajo, lo cual es un gran alivio porque odio levantarme demasiado temprano, será el gran desafío iniciando las clases. Aún así es extraño, como algo por lo que estaba pugnando por mucho tiempo se volvió realidad y sigo incrédulo por el tiempo en que pasó todo y realmente lo conveniente que es el departamento, que al principio le buscaba el pelo a la sopa pero todo está bien. Es demasiado bueno para ser verdad, pero seguiré contento y ya saben, son bienvenidos. Sólo avisen cuando lleguen. ;)
Colocado y solo como un hereje
En lo que corresponde al trabajo, honestamente estoy apantallado, la escuela es otro pedo a lo que tenía de concepto en educación, me hace sentir que vengo de la tierra salvaje de X-Men y también es un gran desafío porque ahora lidio con todas esas cosas de la SEP que tienen la pinta de campo minado. Lo padre es como es un programa nuevo de alemán, tengo libertad de dar la clase como yo quiera y podré realizar cosas que en su momento no pude por el formato en el que había trabajado previamente.
También, en general la gente es muy condescendiente (no quiere decir, que todos sean buenos) en la ciudad, mis compañeros de trabajo son bastante amables y tengo un buen presentimiento del año escolar. Aunque aún no he paseado mucho por Puebla aun no me convence del todo los lugares para divertirse y la gente. Me siento como muy lépero, satánico y burdo en una ciudad que a pesar de ser bonita, me sigue resultando muy convencional. Lo bueno es que tengo amigos, pocos pero sé que puedo contar con ellos en esta ciudad tan grande, y que necesito más aliados que enemigos.
La aventura apenas comienza y espero todo vaya bien. Seguiremos informando de como esta nube negra aterroriza a esta ciudad católica apostólica y romana.
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