Nada permanece, todo ha cambiado

En definitiva, este año fue completamente inesperado por pasar una infinidad de cosas que nunca pensé que ocurrirían. Mudarme a Puebla, ingresar a la agridulce experiencia de la independencia, renunciar a mi primer trabajo, ir a 5 conciertos, haber conseguido 300 discos, nunca había viajado tanto, hacer pases con personas, hacer más enemigos, llegar a límites de mi lado más culero y más cariñoso, poder cultivar mi lado creativo: la foto y haber tenido mi primera exposición, aunque haya sido muy pequeña.

Y pues mi lema este año fue: "aprovecha la caída" y me parece que por eso he llegado a donde he estado hoy. De todas maneras, me sigo sintiendo como alienígena en mi vida en Puebla - es decir, siempre me he sentido así- pero es una sensación tan extraña que aun no me puedo sacudir de vivir en un lugar donde no hay rastro alguno de tu vida pasada, en una ciudad donde menos de diez personas conocen tu nombre. Es algo que me sigue asombrando.

Lo que espero del 2016 es realmente armonía de lados que ya en el tiempo de vivir solo me he dado cuenta que son un poco conflictivos; regresar a mis raíces y poder iniciar una nueva etapa laboralmente hablando para al menos sacarle jugo a una ciudad que aun no amo; no descuidar esa parte creativa que vive en mí; y sobre todo, sobrevivir en este mundo que es más violento, extraño, hipersexualidad, superficial y que menos entiendo.

Les deseo feliz año a familia, muchos amigos, nuevos y viejos, que han sido maravillosos conmigo este 2015 y espero todos tengan un año muy fructífero que saben que cuentan con mi apoyo porque todo está muy cabrón.

Citando a mi amado Bowie que espero con ansía su disco Blackstar:"Nothing remains, everything has changed".

Comentarios