Los álbumes debut siempre tienen dos escenarios probables; uno es el brillante alumbramiento de algo maravilloso que rompe o destaca con lo que circula en su momento pero que también puede generar maldición de ser un éxito tan insuperable que es la sombra de la carrera de la banda o el artista, condenado a ser encadenado a ese repertorio y que material consecutivo no lo logre redimir. El otro escenario es un debut vergonzoso que por seguir tendencias niegan casi su existencia y extingue la vida de un proyecto musical antes de tiempo.Del gran debut que es ambos escenarios al mismo tiempo es el álbum homónimo de Placebo, que hace poco cumplió 20 años de aparecer en nuestras vidas. La banda tiene una relación muy ambivalente con las canciones, en los conciertos de Placebo es casi un milagro poder presenciar alguna canción de este disco. De los dos ocasiones que pude verlos, sólo tocaron "Teenage angst" en su concierto del 2013.
Sinceramente es un disco que no lo pondría entre el top 5 de su ya amplia carrera, pero tiene muchos temas con una energía y furia ("Come home", "Teenage angst", "36 degrees") que no se vuelve a repetir en su carrera. Lo mismo con el pavoneo decadente y estrafalario como en "Nancy boy" o temas con una melancolía con alma grunge en "I know", uno de mis temas favoritos de la banda.
Hace 10 años salió una edición de aniversario que incluía varios lados B que reafirman esta parte iracunda de género ambiguo que desde el primer momento supo marcar muy bien Brian Molko. Igual el DVD contiene presentaciones en vivo en las que nos hace recordar lo outrageous (no soy fan de usar anglicismos sin sentido pero lo ameritaba) que resultaban sus presentaciones, que seguro los llamaban maricas pero los seducía con su música y estilo.

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