Creo que empezaré por lo obvio, ustedes saben perfectamente que soy algo inusual y eso me gusta. En muchas ocasiones no soy ese tipo de personas que tiene que hablar mucho, que sólo está escuchando y lo que pasa es que a veces el silencio me dice mucho más que las palabras.
Mientras que ustedes me ven callado y con cara despistada al vacío, yo pienso en lo que dices, en otra cosa, en un recuerdo, me pierdo en otra cosa. Igual que tiendo mucho al overthinking, es una cualidad que me me ocasiona mucha ambivalencia porque así pienso con un poco más de precisión y orden las cosas pero a veces divago (lo cual a veces es divertido) pero en mi cabeza ya tuve muchos escenarios, muchos diálogos, revisiones, replantamientos y eso a veces me angustia.
Ya una vez me habían dicho que yo era muy "metacognitivo" y eso por eso que parezco frío y seco ante varias situaciones porque creo que tanto en mi forma de ser como en mi crianza me han enseñado a pensar bien las cosas antes de hacer cualquier cosa. Así que en silencio puede que ya haya hecho lo que a la mejor muchas personas pasan por un largo tiempo, y eso me causa un poco de conflicto, porque es como si estuviera en diferente frecuencia con las personas.
De la misma forma, a veces soy muy reservado con mi vida personal en las redes sociales. Comúnmente me la paso compartiendo cosas de mi interés o graciosas y luego ocupo espacios como estos ocasionalmente.
El día de ayer mi abuela murió, obviamente fue un suceso muy grande por la condición en la que estaba y todo el cariño y aprecio que le teníamos mi familia y yo. Sin embargo, con todo lo anterior dicho, en lo que son estos rituales de muerte a veces parezco desconectado con las personas. Es decir, para empezar la muerte de alguien tiene un significado distinto para cada persona y muchas variables influyen en el impacto de la noticia, y en esta ocasión no me nació armar una escena, en realidad no lloré y tenía un semblante muy sereno. Y eso no quiere decir que no haya querido a mi abuela, simplemente para mí, su partida fue como una estática que se desvaneció lentamente en el silencio. Debido a su condición, ella se fue alejando poco a poco, a pesar de estar en el mismo lugar que yo.
Fue una mujer que vivió mucho y podría decir que fue todo un personaje, y en cierta forma habíamos aceptado que este momento nos alcanzaría. Y donde realmente me sentí más angustiado era la agonía y la impotencia al verla. Pero en estos momentos, me siento tranquilo, y podría decir que la mayoría de familia también. Sabemos que ahora está en paz y algo que sucede con las muertes es que es el fin de algo y el comienzo de algo más. La vida continúa y este suceso significa seguir adelante, ser felices, aprender y ser más de lo que pensamos.
También una de las razones por la que estos rituales me llegan a incomodar son todos los protocolos que no me significan, escuché demasiadas palabras simpáticas vacías, me abordaron muchas personas que -de antemano disculpa- no reconozco y momentos incómodos y de juicio de personas que no me conocen en absoluto.
Este tipo de cosas siempre la quiero manejar de manera discreta y personal, y a veces no involucro a mis amigos. Si no los llamé, no es porque no los quiera sino porque pienso que es un proceso que tengo que pasar yo solo. Sin embargo, últimamente mi cabeza anda en un lugar raro en el que sólo quiero estar en silencio y a veces olvido que las personas que se interesan por ti son necesarias, que te ayudan a pasar las horas, ya sea escuchándote o haciéndote reír. Pienso que estoy en un proceso de sanación, pero es un ir y venir. Necesito estar solo conmigo mismo, pero también tengo que recordar que las demás personas sacan lo mejor de ti también.
La vida y la muerte son misterios que nos seguirán intrigando, que significan distinto para cada individuo, y que un concepto significa gracias al otro; vivir negando a cualquiera de los dos es una estupidez. Es por eso que curiosamente en el día de los muertos, día que recordamos y celebramos a los que nos han dejado, mi abuela se va, sin dolor, sin arrepentimientos, sin deudas, y por alguna razón la imaginaba joven, como en una foto en la que se ve despampanante como la diva que siempre fue, bailando porque ahora ya ha dejado de ser una persona, y es parte del universo. Sus átomos volverán al cosmos, bailará en el cosmos, más allá de todas las preocupaciones de este mundo terrenal.
Hasta pronto y es en las luces de lo que hacemos que la gente nos recuerda y no moriremos.
Mientras que ustedes me ven callado y con cara despistada al vacío, yo pienso en lo que dices, en otra cosa, en un recuerdo, me pierdo en otra cosa. Igual que tiendo mucho al overthinking, es una cualidad que me me ocasiona mucha ambivalencia porque así pienso con un poco más de precisión y orden las cosas pero a veces divago (lo cual a veces es divertido) pero en mi cabeza ya tuve muchos escenarios, muchos diálogos, revisiones, replantamientos y eso a veces me angustia.
Ya una vez me habían dicho que yo era muy "metacognitivo" y eso por eso que parezco frío y seco ante varias situaciones porque creo que tanto en mi forma de ser como en mi crianza me han enseñado a pensar bien las cosas antes de hacer cualquier cosa. Así que en silencio puede que ya haya hecho lo que a la mejor muchas personas pasan por un largo tiempo, y eso me causa un poco de conflicto, porque es como si estuviera en diferente frecuencia con las personas.
De la misma forma, a veces soy muy reservado con mi vida personal en las redes sociales. Comúnmente me la paso compartiendo cosas de mi interés o graciosas y luego ocupo espacios como estos ocasionalmente.
El día de ayer mi abuela murió, obviamente fue un suceso muy grande por la condición en la que estaba y todo el cariño y aprecio que le teníamos mi familia y yo. Sin embargo, con todo lo anterior dicho, en lo que son estos rituales de muerte a veces parezco desconectado con las personas. Es decir, para empezar la muerte de alguien tiene un significado distinto para cada persona y muchas variables influyen en el impacto de la noticia, y en esta ocasión no me nació armar una escena, en realidad no lloré y tenía un semblante muy sereno. Y eso no quiere decir que no haya querido a mi abuela, simplemente para mí, su partida fue como una estática que se desvaneció lentamente en el silencio. Debido a su condición, ella se fue alejando poco a poco, a pesar de estar en el mismo lugar que yo.
Fue una mujer que vivió mucho y podría decir que fue todo un personaje, y en cierta forma habíamos aceptado que este momento nos alcanzaría. Y donde realmente me sentí más angustiado era la agonía y la impotencia al verla. Pero en estos momentos, me siento tranquilo, y podría decir que la mayoría de familia también. Sabemos que ahora está en paz y algo que sucede con las muertes es que es el fin de algo y el comienzo de algo más. La vida continúa y este suceso significa seguir adelante, ser felices, aprender y ser más de lo que pensamos.
También una de las razones por la que estos rituales me llegan a incomodar son todos los protocolos que no me significan, escuché demasiadas palabras simpáticas vacías, me abordaron muchas personas que -de antemano disculpa- no reconozco y momentos incómodos y de juicio de personas que no me conocen en absoluto.
Este tipo de cosas siempre la quiero manejar de manera discreta y personal, y a veces no involucro a mis amigos. Si no los llamé, no es porque no los quiera sino porque pienso que es un proceso que tengo que pasar yo solo. Sin embargo, últimamente mi cabeza anda en un lugar raro en el que sólo quiero estar en silencio y a veces olvido que las personas que se interesan por ti son necesarias, que te ayudan a pasar las horas, ya sea escuchándote o haciéndote reír. Pienso que estoy en un proceso de sanación, pero es un ir y venir. Necesito estar solo conmigo mismo, pero también tengo que recordar que las demás personas sacan lo mejor de ti también.
La vida y la muerte son misterios que nos seguirán intrigando, que significan distinto para cada individuo, y que un concepto significa gracias al otro; vivir negando a cualquiera de los dos es una estupidez. Es por eso que curiosamente en el día de los muertos, día que recordamos y celebramos a los que nos han dejado, mi abuela se va, sin dolor, sin arrepentimientos, sin deudas, y por alguna razón la imaginaba joven, como en una foto en la que se ve despampanante como la diva que siempre fue, bailando porque ahora ya ha dejado de ser una persona, y es parte del universo. Sus átomos volverán al cosmos, bailará en el cosmos, más allá de todas las preocupaciones de este mundo terrenal.
Hasta pronto y es en las luces de lo que hacemos que la gente nos recuerda y no moriremos.
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