De Finlandia al mundo

Resulta muy curioso como los artistas de países nórdicos a la hora de interactuar con el resto del mundo juegan lo suficiente con las tendencias y le imprimen un estilo particular a su arte, tal es el caso de ABBA que tomaron elementos de glam, disco y otros sonidos que  los volvieron unos gigantes del Euro disco. El dilema es después de deslumbrar con esta grandiosidad, este fabuloso secreto se vuelve parte de todos, con peligro de perder lo especial y mágico. De entre todos los artistas que se encuentran en este rincón del mundo, hace diez años aparece Worlds Collide de Apocalyptica, que después de de su disco homónimo del 2005, salieron de ser la sensación en Europa y América Latina a llamar la atención en los Estados Unidos: arma de doble filo.

En esta etapa de la banda ya se había vuelto costumbre las colaboraciones y mientras que en 2005 fue un material "muy finlandés", ahora con los invitados se adquiere un carácter más internacional. El primer sencillo es "I'm Not Jesus" con el vocalista de Slipknot y Stone Sour, Corey Taylor que es un tema poderoso que aboga por las víctimas de actos pederastas. Otra colaboración muy esperada y lamentablemente no explotada lo suficiente fue con Til Lindemann, vocalista de la banda alemana Rammstein, un cover de ""Heroes"" en alemán que está en otro nivel, "Helden" en mi opinión el mejor cover del tema y la razón por la que decidí aprender alemán. El segundo sencillo está la colaboración con la italiana Christina Scabbia de la banda Lacuna Coil, que es una power ballad ("S.O.S. (Anything But Love)") que denuncia el fin de violencia física y psicológica en una relación. El último sencillo es "I Don't Care"cuenta con Adam Gontier.

Esto es por la parte vocal, por la parte instrumental ya adquiere un sonido más dinámico en el que ya toman la línea de batería como la base para construir las canciones y tienen temas muy explosivos como "Ion" y "Stroke". Dentro de los invitados de la parte instrumental está el ya conocido ex-baterista de Slayer, Dave Lombardo en "Last Hope" y el guitarrista japonés Tomoyasu Hotei en "Grace".

Con sólo ver el origen de todos los invitados la diversidad del sonido habla por sí sóla y en mi opinión es el mejor disco que tienen por cuestión de intensidad, emotividad y versatilidad, aunque de aquí marca el comienzo de la "americanización" de su sonido en posteriores materiales. No son malos músicos, son muy carismáticos y tienen un presencia en el escenario genial, pero ya dejaron de ser un secreto del fin del mundo a algo más cotidiano y comercial. Esperemos en el futuro regresen a esa parte mágica de su metal hecho por cellos que una banda típica de metal que no pone nada nuevo en la mesa. 










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