Se oye,
como un grito
o un alarido,
no sé.
Distante pero conciso.
Se acerca,
violento
y tenaz.
Es una sacudida familiar
pero por razones atípicas.
Creo es el miedo o incertidumbre
de aceptar que ya no es un suceso reciente
y se vuelve un hito.
Como se convierte ya en parte de la historia.
Como cambió todo este tiempo.
Fue la creación,
fue el amor,
fue el estigma,
fue la herida,
fue el dolor,
fue la tristeza,
fue el enojo,
fue el desprecio,
fue la autodestrucción,
y la cicatriz,
la cordura,
la compasión
y el corazón.
Es un cuarto azul gracias a ti
Es la culpa y el socorro de tantos deseos
Te he encontrado en lágrimas, pena y silencio
oscuridad, risas y sueños
confundido, aliviado y perdido
¿Cómo será donde estás?
¿Llegaré ahí?
¿Me recordarás?
¿Reconocerás quién soy?
Las verdades de otros me sobran
Yo no te olvido, ni lo haré.
Tu amor permanece
y es de tantos,
no perece.
Debo seguir, en esta parte del relato que no imaginé alcanzar
Pero creo que tiene sentido
aunque oculto,
espero no carente.
Sigo, porque es lo que hubieras dicho,
lo que hubieras hecho.
Es la pelea de la vida
Eres la luz de lo que quieren que olvide
No es un vacío,
es el motor de no rendirse.
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