Las cortinas que no dejan entrar la luz

Por alguna razón, he intentado coordinar una teoría posiblemente ridícula. De como una banda o artista tienen cinco años maravillosos y de genialidad. ¿Suerte, destino, sangre y sudor? Es difícil describirlo, pero al final de cuentas cierto. Bowie, por ejemplo, después de los 70's tuvo más desaciertos que aciertos y muchas bandas triunfadoras y gigantescas de los 90's no sobrevivieron bien el cambio de siglo. Pero al menos Placebo triunfó en medio de las dos décadas.

El inicio de sus cinco años maravillosos comienzan con el lanzamiento de su segundo álbum Without You I'm Nothing, éxito en crítica y ventas que los posicionaba sólidamente como estrellas del rock alternativo. A diferencia de Placebo, álbum debut, Without You I'm Nothing constaba de canciones más personales, lentas y sombrías; historias cargadas de angustia, drogas, fobias, iras, sexo y mentiras; un punto bajo en un mundo sonriente que se encuentra afuera de una habitación oscura que no sabe ni la hora ni el día.


La primera canción que se escucha es "Pure Morning" que con loop hipnótico de guitarra y una grabación fantasmal se salvó de ser un Lado B para volverse un un mega hit con un video tan icónico para los adolescentes ciclotímicos, el rock alternativo y la cultura pop. Phil Vinall fue el encargado de la producción únicamente de esta canción. De ahí, él se dedicó a producir la carrera entera de Zoé.

El resto de las canciones fueron producidas por Steve Osbourne, que a pesar de la no muy buena relación entre banda y productor, el resultado fue increíble. Como el drama amoroso de "You Don't Care About Us"; "Ask For Answers" una balada cargada de erotismo y tristeza". En el centro del disco está la canción con el título del álbum que de manera tan lúgubre y misteriosa es como un drama post-coital o una tensión tan fuerte entre dos personas que imaginan la rabia de obsesiones y engaños.

Después de una desesperanzada guitarra en "Without You I'm Nothing", con un poco de fuerza más parecida al álbum debut entra "Allergic (Thoughts Of Mother Earth)", un dedo de en medio para ese feliz mundo que sí mismo se anda automutilando. Otro drama de alcoba es "The Crawl" que es la búsqueda del reconfortamiento de una vida tan insatisfecha.

Uno de los temas claves del cuerpo de trabajo de Placebo es "Every You Every Me" que fue popularizado por la película Cruel Intentions. Sus letras tan juguetonas como dramáticas los hacen ver como un híbrido ruidoso y amanerado de Suede, Pixies y Sonic Youth.

"My Sweet Prince", "Summer's Gone" y "Scared Of Girls" son canciones que van cargadas de dramas autodestructivos, melancolía y fobias en la privacidad, respectivamente. La última canción es "Burger Queen", una balada de un personaje deprimente e insatisfecho que sólo quiere buscar un poco de droga o una cogida, sin embargo esta balada está planteada de una manera tan soñadora que no te das cuentas que la canción termina. 



Muchas críticas contemporáneas han etiquetado a Placebo como emo antes de los emos y es que con este tipo de canciones en los que alguien estuvo en un agujero emocional con la luz evadida, resaca y posiblemente una espalda desnuda junto a ti lo que hace que algo tan deplorable y mundano llegue a tener una pizca de excelsa genialidad, a tal grado que personalmente David Bowie los buscó para hacer una versión de "Without You I'm Nothing" que a creces pone en otro nivel esa canción. Una de mis favoritas del repertorio de la banda.

Enojo, tristeza, confusión y alienación han sido de las muchas puertas por las que he recurrido a Placebo para reconfortar mi alma y me imagino que igual muchos adolescentes y no tan adolescentes también. Con el resto de los cinco años grandiosos de carrera de Placebo lanzan otros dos grandes discos y creo que el punto alto de su carrera es su primera recopilación de éxitos. No es que lo demás sea malo pero esa magia, esa visión tan cruda de la tristeza es algo que no se repite y se intenta repetir tal vez mueras y por favor no mueras.


Comentarios