Prefacio
Lo desconocido es un tema recurrente ya sea en literatura o cine por ser una característica bastante humana. El estar frente a algo jamás visto provoca miedo, fascinación o incluso locura. Es nuestra curiosidad lo que nos ha llevado a lugares insospechados de nuestro propio planeta, el espacio e incluso nuestro propio interior.
En cuestiones artísticas, salir de la zona de comfort es uno de los mecanismos principales que escuchamos, así se pueden crear cosas nuevas y emocionar todavía. Pero mientras que nosotros gozamos de los frutos de este salto al vacío, el artista tiende a pasar por distintas emociones que puede equipararse a ambrosía de los dioses o un terror cósmico lovecraftino, varios incluso no han regresado de este salto al vacío.
¿Pero quién vivió constantemente lanzándose a este espacio desconocido? Claramente David Bowie. Que en este 2019 cumplen aniversarios piezas interesantes de su catálogo: su segundo álbum que en realidad es homónimo pero se rebautizó como Space Oddity cumple 50 años; la parte final de su periodo alemán: Lodger ya con 40 años de su creación; 'Hours...' que cumple 20 años; y en celebración de ese disco en 2009 se lanza una presentación especial de Vh1 Storytellers de esa era.
A mí parecer, el hilo conductor de estos materiales es el espacio desconocido que más que como algo emocionante pudo significar algo atemorizante para el mismo Bowie. Debido al contexto y cronología hay mucho que decir de cada uno, así que, que mejor que empezar.
El espacio
En lo que he leído últimamente, David Bowie tardó un tiempo en volverse ese ser que parecía estar consciente de lo que iba a venir en los años 70's. En un principio apenas podía estar al día con las tendencias. 1969 pone a un muy jovenzuelo Bowie en una encrucijada de que rumbo artístico tomar. Hizo de todo: rock, folk, teatro, mimo, activista, estafador, hippie, budista y un largo etcétera. Con un no muy exitoso primer disco no tenía idea de que hacer. Además nunca me había puesto a pensar que estaba con un pie en la contracultura hippie y otro en el pop comercial y eso es muy agobiante. Pero algo dentro de él le decía que las cosas iban a cambiar.
Ese mismo año fue el famoso alunizaje que, de manera no oficial "Space Oddity" se vuelve su tema. Es aquí donde David Bowie, después de muchos intentos logra hacer su primer éxito. Psicodélica, folky, existencial, eléctrica y un tanto tétrica son varias de las formas de describir este tema que justamente sitúa al protagonista de la canción en problemas que van más allá de él mismo. Realmente era una canción intrínsecamente peculiar pero asombrosa, y el empuje que necesitaba para demostrarle al mundo de qué estaba hecho.
No tengo una historia personal con el álbum completo de Space Oddity pero por todo el álbum puedes notar las inquietudes de Bowie, el miedo a que todo salga mal, el apoyo de las personas cercanas a él, el sentirse fuera de lugar e incluso el aborrecimiento del sueño hippie. Un disco totalmente atípico a la época, pero el advenimiento de una nueva era del rock que él iba a formar parte, por eso este segundo álbum que en realidad lleva su nombre es su verdadero nacimiento, así como una vez fue David Jones, volvió a nacer como David Bowie llegando a galaxias que ningún humano había soñado.
El continente
Moviéndonos diez años después, a 1979, a un paso de volverse los 80's, Bowie ya había hecho de todo: ser glam, ser funk, ser gay, ser vestida, ser bi, ser papá, ser un alien, ser un perro y demás. Justo después de despegar con "Space Oddity" cada álbum camaleónico daba de que hablar, también logró alianzas que lo alzaban más alto y nutriría el futuro de la música. Pero es justo en su periodo donde se alejó de Estados Unidos y Europa Occidental y se interesó en el World Music.
Lodger, el huésped, muestra a Bowie iniciando sus 30's como alguien consciente de la diversidad del mundo y entre altas y bajas un cierto desprecio a la cultura occidental. En el décimotercer álbum de estudio del artista en cuestión de sonido mezcla música de Turquía, de África y todavía del Krautrock alemán. Es experimental por el método de Brian Eno, que incluso como ejercicio curioso "Boys Keep Swinging" suena así de inusual porque cada quien usó instrumentos a los que no estaban acostumbrados. En cuestión de lírica, toca temas como bombardeos nucleares, violencia doméstica, la opresión de la mujer, wanderlust y la frivolidad de la industria musical.
Este es el último material con Brian Eno hasta los 90's y marca el fin de uno de sus periodos más creativos de su carrera. En su momento Lodger, no tuvo una gran repercusión comercial. Sin embargo, con el tiempo ha ganado reconocimiento como un disco ecléctico y valioso para el World Music, que explorarían más a fondo artistas como Peter Gabriel. También Moby lo tiene entre sus discos favoritos.
Bowie había domado los 70's y al año siguiente con Scary Monsters seguiría esta línea arisca que abrió el Post-Punk y el New Wave, pero no creo que haya estado tan consciente de como iban a cambiar las cosas en los 80's.
El reloj
Casi concluyendo los 90's y con varios intentos ya no de marcar tendencia sino ser un vampiro de la tendencia, Bowie logró mantenerse en una década que engendró nuevas estrellas y estilos que por mucho esmero le dedicara a su material, era opacado por la sangre nueva. Es con 'Hours...' en 1999, decide ya no querer seguirle el paso a la juventud y antes de caer en un bache aún más profundo que en los 80's, decide tomarse un respiro y reflexionar sobre su persona. Él ya tiene 52 años en ese momento y acepta que debe bajar el ritmo para sentirse más a gusto consigo mismo.
La transición a un estilo más maduro se puede apreciar desde la portada, en la que se ven dos Bowie, uno en el suelo exhausto con un corte de cabello estilo la era de Earthling y un Bowie de cabello largo que lo sostiene en una pose casi de aspecto sacro.
El origen de este vigésimo primer álbum es que la mayoría de las canciones fueron pensadas para el videojuego de PC Omikron: The Nomand Soul, del cual no sé absolutamente nada. Pero con ligeros ajustes obtenemos un disco suave, esclarecedor y bastante honesto, no es que los otros no fueran pero 'Hours...' no tiene un exceso de energía en querer proyectar una imagen.
Casi todo el disco me encanta, desde la melancólica "Thursday's Child", la desgarradora "Something In The Air", la aplastante "Survive", la naiv "Seven" o el arranque de energía de "The Pretty Things Are Going To Hell". Todo tiene un sonido muy reminiscente a los 70's con varios toques electrónicos sofisticados. Mi versión de 'Hours...' cuenta con un segundo disco con versiones del videojuego, un demo, lados b y versiones que varias aparecían en películas como American Psycho y Stigmata.
Mucha gente no le agrada mucho 'Hours...' y lo catalogan de aburrido pero igual que en el pasado fue el paso que necesitaba para autopreservarse Bowie. Dentro del extenso catálogo yo lo pondría en algún lugar en medio pero creo que cuando te sientes frustrado y confundido es una buena idea recurrir a este material.
La cámara
En 2009, salió a la luz una presentación en el programa de Vh1 Storytellers que se había realizado en 1999 y aunque uno pensaría que sería Bowie hablando del disco en turno, el repertorio resulta muy variado, no sólo tiene historias como pintar con Bolan, rasurarse las cejas, punks alemanes y primeros intentos en una banda, sino temas de distintas eras e imitaciones de personajes que se toparon en su vida. Aunque sólo son 8 temas, podrías desear que siguiera con cada canción de su catalogo sin parar. Es en estos materiales de audio y video donde puedes ver el carisma y ángel que siempre tuvo Bowie, desde un chiquillo de cabello largo a un señor de... mmm también cabello largo, al parecer entre tantos cambios terminas en lugares similares después de todo.





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