Odio inoxidable

2019 ha sido un año que, si se mira con cierto detenimiento, muy dedicado a Nine Inch Nails; desde Trent Reznor arrepentido presentando a The Cure en el Salón de la Fama del Rock, Miss Marvel usando una blusa con el logo de la banda, Thor gordo haciendo el cover del cover de "Hurt", el sample en la canción más sonada -pero en realidad poco memorable- del año: "Old Town Road", o el más obvio con la bendición del señor: Miley Cyrus en Black Mirror haciendo su versión de una de las canciones más icónicas de la banda: "Head Like A Hole".

Nine Inch Nails es considerada una de las bandas ícono de los 90's pero su reconocimiento se llega a quedar en esa zona gris del Rock Industrial que congrega personas muy diferentes pero con una influencia más grande de lo que se cree.

El celebrado es Pretty Hate Machine, que cumple ya su tercera década. Este disco para mí es como el hermano gemelo malvado de Violator de Depeche Mode, porque ambos materiales comparten el objetivo de salir de lo esperado la música que ocupa sintetizadores a terrenos más interesantes, y es que nunca había caído en cuenta de lo complicados que fueron los primeros pasos del Rock Industrial antes de volverse el monstruo de latex y piercings de los 90's.

Hace poco hablé de esa zona gris que congrega este género y es que en los finales de los 80's había una paleta de géneros que variaban de New Wave, Post-Punk, Rock Gótico, Thrash Metal, Glam Metal, Pop, Synthpop o Indie Rock y si no embonabas al cien por ciento o tenías un poco de interés en cada uno quedabas en un extraño punto medio donde no había mucha gente. Es por eso que los primeros avistamientos de lo que sería el Rock Industrial parte de la música de los clubes. El Industrial Dance era como una etapa en la que eras muy rudo para el Synthpop pero no tan cabeza dura como para el Metal y querías potencia y a la vez oscuridad. Es donde un contemporaneo de Nine Inch Nails, Ministry en sus inicios eran un Synthpop oscuro con ganas de volverse aún más monstruosos. El tema de "Every Day Is Halloween" era esta criatura que podía bailar pero quería golpear y justo ahí es donde se encuentra el álbum debut de Reznor.

Desde el primer tema "Head Like A Hole" te topas con algo que mezcla la energía de la pista de baile y el mosh pit, distando de lo que imperaba en las listas de popularidad, la segunda pista es un clásico de un setlist de la banda: "Terrible Lie" que en vivo, de hecho suena más feroz. El tercer tema que es el primer single y la primera canción que hizo Reznor, "Down In It" es algo que tiene una vibra super ochentera, super funky pero con una esencia fatalista, de hecho en el video que se ve al líder de la banda huir por la ciudad, unos policías al encontrar una cinta perdida de la grabación pensaron que se trataba de un video snuff.

Otra joya maravillosa que hacía relucir también ese lado vulnerable de Reznor fue "Something I Can Never Have", fantasmagórica y deprimente, al darte un momento de leer con calma la letra te acongoja aunque sea un poco. Otra canción que no figuró de single pero es de lo mejor del álbum es "Kinda I Want To" que me sorprende como nadie la ha hecho un cover pop -por alguna razón me imagino algo con Enrique Iglesias- en verdad tiene todo para ser un hit radial.

La que tuvo que arreglarse para ser un hit radial fue "Sin" que su versión de álbum es muy densa y hostil, con una rabia rockera y unos sintetizadores envestidos de erotismo peligroso. Los últimos tres temas están bastante bien pero son de manera muy llana Synthpop triste y molesto. La reedición del 2010 cuenta como pista extra: un cover de Queen: "Get Down Make Love" que llega a terrenos de lo erótico que le hubieran interesado a Freddie Mercury. Puede que se entienda que el tiempo no le ha sentado muy bien a este material, pero la verdad es bastante sólido.

La razón por la que este disco no queda como un álbum ochentero más, es porque fue un adelanto de la ferocidad de un nuevo rock que iba a usar máquinas e iba a pelear contra ellas, que la inteligencia toma parte en la catarsis de estos rechazados que eran demasiado o muy poco para algo, pero que ellos mismos crearon un espacio Cyberpunk donde varios junto con la tecnología evolucionaron y han conseguido llegar a este siglo dignamente enfrentándose a un futuro tal vez distinto de lo que iban a combatir.


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